lunes, julio 10, 2006

AHORA ESCUCHANDO

AUNQUE LA MONA SE VISTA DE... UN DISCO DE MIKE PATTON SIEMPRE VA BIEN CON UNA PISCOLA O CON VARIAS

UNA CERVEZA PARA SENTARSE A ESCUCHARLOS EN UN PEQUEÑO Y OSCURO CLUB ES LA INTRO PARA TERMINAR BORRACHO ESCUPIENDOLE ATU VECINO TUS VIEJAS HERIDAS AMOROSOAS.

jueves, junio 29, 2006

por los compipas ahora leyendo

Gentil regalo de mi buen amigo Lio
(vale la pena acompañarlo de algún vino, ojalá de dudosa procedencia)

Gracias a la fé de Juan Pablo y Claudia
(Acompañar de un pitito suave y algunos dulces)

martes, mayo 02, 2006

CUMBIA NENA!!!!


En Chile el 20% más pobre de la población recibe el 3,9% del ingreso nacional, el 20% más rico se va con el 59,9 % a sacarse el stress para el fin de semana largo que es el 1º de Mayo.
Los dirigentes de la CUT llaman a eliminar el sistema binominal en un incendiario discurso que no le toca el bolsillo a los empresarios y la gente apaga su dialéctica reaccionaria con huevos.

Y qué será lo que quiere el negro?
Fuerzas Especiales mueve las caderas al ritmo de Tommy Rey y Lápiz López se transforma en la pista de baile de la rabia contenida y en el improvisado refugio de la represión del Estado sobrepasada por cabros chicos encapuchados que no quieren saber de discursos, mucho menos de cumbia.

1,2,3 Y el precio del cobre sube otra vez.
Las banderas negras, los gritos originarios, los jubilados, deudores habitacionales, organizaciones de derechos humanos; caminan, gritan, se confunden entre si, se llaman a la calma y no se escuchan. Micrófonos, cámaras, móviles, despachos y enlaces. Periodistas asustados no entienden, manifestantes enfurecidos no son capaces de explicar. Diputados, Senadores e invitados se retiran a casa, no sin antes alabar las palabras de Arturo Martínez y obviar ciegamente el gas que los tiene enrojecidos.

Un año Más…
El hambre lo calma todo, Fuerzas Especiales y manifestantes tienen que almorzar, se diluye el gas se va el agua, vuelven las micros, todos a casa. Las notas están hechas, Matías Del Río ya tiene su programa, los noticieros ya colmaron su tiempo al aire para el central. Con suerte este primero de mayo alcanza para ser tema del próximo Tolerancia Cero y el Intendente calcula los daños y cuenta a los detenidos para cobrarles. Lentamente la ciudad vuelve a su ritmo, a su propio ritmo de cumbia chilena.

lunes, abril 24, 2006

La Campana


Iba tarde pero no me esforcé por llegar antes, desde la esquina vi al guardia cerrar la puerta así que caminé despacio para unirme a la fila de los atrasados.
Me fumé un cigarro o dos antes de que abrieran la puerta de nuevo, a esa altura la fila ya era una montonera, entonces el guardia volvió a salir y con voz de regimiento ordenó hacer una fila única, cosa que acatamos rápido y en silencio.
Van a entrar de a uno así que tengan sus papeles en la mano, exclamó soberbio. No supe de que papeles estaba hablando así que un poco nervioso esperé mi turno.
Entré con confianza, la sala estaba vacía y detrás del mesón no había nadie. Esperé un par de minutos y cuando ya estaba dispuesto a seguir adelante apareció desde el fondo una teñida y muy bien uniformada mujer. Se paró detrás del mesón y quedó más alta que yo. Sin mirarme y con voz seca me pidió mi bolso, mi carnet, mi identificación y mi justificativo.
Entregué todo lo pedido pero ¿mi justificativo? Entendió en mi mirada mi desconcierto. Ante mis ojos so volvió aún más alta, respiró hondo y sacó una voz más seca que la anterior:

Supongo que usted sabe que cuando llega tarde tiene dos opciones, la primera es no llegar y la segunda traer una carta de justificación de su agencia.

La verdad es que no lo sabía, es primera vez que llego tarde y no llegué tan tarde, el guardia me cerró la puerta en la cara, le contesté.

Supongo que usted sabe que cuando llega tarde tiene dos opciones, la primera es no llegar y la segunda traer una carta de justificación de su agencia.
Además tarde es tarde, tarde es después de la hora, tarde es cualquier cosa después de la campana.


Hay campana???!!! Le pregunté.

Se está haciendo el gracioso? no sabe que si llamo al jefe de sección lo “anotan” de inmediato y con tres anotaciones lo echan.

Me anotan, acaso hay un libro de anotaciones????!!!
Debo confesar que en ese momento sentí una de mis más profundas regresiones, miles de malos recuerdos se me agolparon en la cabeza, se me despertó la neurona escolar, me transpiraron las manos, se me secó la boca y me puse colorado. La volví a mirar y bajé la vista, no se imaginan la cantidad de cosas que pensé decir y no dije.

Mire es la última vez, lo voy a dejar pasar “sin decirle nada” – sin decirme nada!!!!- así que vaya y repórtese con su jefe, ojo que la próxima vez no pasa.

Entré a la tienda, aún un poco helado, y me puse a trabajar. Trabajar como adulto, en un mundo de adultos, con responsabilidades de adulto, pero pensando en la campana y en el famoso libro de anotaciones.

viernes, marzo 10, 2006

VICTOR


Habla poco, si llega a abrir la boca es para deslizar algún comentario burlón y algo hiriente sobre algún compañero. Macizo y de mediana altura, lleva una barriga prominente que, obvio, no es de mucha cazuela. La camisa abierta es el mostrador natural de su gargantilla de oro de la cual cuelgan su argolla de matrimonio y su nombre “Víctor”.

Llegó a la tienda hace doce años pero como guardia. “Estaba sin pega, sin plata, recién salido del ejercito, barbón y medio borracho cuando vi el anuncio. Me tomé dos cafés cargados y me vine a hablar con el jefe de seguridad. Mi entrenamiento, bueno, mi entrenamiento eran los cursos tácticos que me había dado la milicia. El jefe me miró, leyó mi currículo y me dijo: mañana te espero a las nueve, aféitate y ponte traje”.

No fuma si no es con una cerveza o con una piscola porque de otro modo el cigarro no tiene gracia. No se acerca a un cliente hasta estar seguro, observa a la distancia justa a los promotores hacer su trabajo y estudia las reacciones de los incautos. Huele el interés, como una hiena huele la sangre.

“Ser guardia es fácil pero pagan mal, ósea la empresa que te contrata cobra trescientas lucas por guardia y a ti te pagan ciento cincuenta. Rápidamente aprendí todas las técnicas de robo y me hice un nombre. Llegué literalmente a la cima, hasta el techo de la tienda donde esta la sala de monitoreo. Me aburrí y postule a vendedor, como ya me había echo un nombre me dieron la pega al tiro. En ese tiempo se ganaba mucha plata de vendedor, pagaban bien y las comisiones eran re buenas”

Tiene una hora de colación pero se toma dos y hasta tres, depende de como este el movimiento en la tienda. Sabe que la venta esta lista y se acerca antes de que el promotor solicite ayuda, claro que primero con un gesto serio y poco amistoso aleja sus colegas. La presa es suya y los demás lo saben y se van.

“Ya no es lo mismo, ahora hay que trabajar el doble para ganarse la mitad. Nos arreglaron el sueldo base pero nos bajaron las comisiones en un cincuenta por ciento. No se gana mal, pero a veces pienso que no es normal vender cien millones al mes pa` ganarse quinientas o seiscientas lucas. Cachay lo que es estar todo el día parado en la sala? Es divertido porque cada una hora uno tiene derecho a sentarse quince minutos, pero sacaron todas las sillas de la tienda… y anda a reclamar”

No va a las reuniones motivacionales y mucho menos ayuda con las cajas de mercadería, él no esta ahí para eso.
De súbito cambia, su rostro se vuelve amable y hasta confiable. Se acerca al cliente con toda su verborrea lista. Éste no lo sabe pero lo quiera o no de la tienda no se va con las manos vacías. Ahora esta en la tierra de Víctor y Víctor tiene que hacer su sueldo.

“El jefe de acá se fue de gerente a otra tienda y me quería llevar con él. Lo único que le pedí fue que me indemnizaran los años trabajados porque pa cambiarme de tienda tengo que renunciar. Encontró que era mucha plata, imagínate un mes por año, pero si renuncio me voy pelado y hueón no soy, por algo vivo de las ventas”

Listo, vendió un computador, una impresora, la promoción y la garantía extendida, entregó la boleta, el producto y volvió a su silencio. El cliente se despide feliz con su compra y él lo ignora. indiferente vuelve a la sala, a su mundo, a su minucioso trabajo de observación.